viernes, 9 de diciembre de 2011

los pueblos no se cambian por nada (:

Adoro las semanas en las que llega el viernes por la tarde y no hay que hacer nada, estás toda la tarde con tus amigos dando una vuelta y echándote unas risas, en las que luego llega el sábado y después de madrugar para trabajar tengo que cambiarme rápidamente porque espera mi papa con el coche para irnos al pueblo (: esos findes son sagrados! Es llegar allí y ya puede llover, nevar, granizar o hacer un solazo que te cagas pero eso sí las risas, las tertus, la fiesta... no falta nada por ningún lado, ya estoy pensando en las tres semanitas que quedan para volver y celebrar el fin de año como se debe con todas las gordas estas y con todos los fresnedinos (:

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